LA CARTA

Deslicé mis dedos torpes y temblorosos por aquel sobre nacarado, lo observe detenidamente, casi sin aliento, lo observe durante largo rato con el corazón encogido y el alma expectante. Sabía de dónde procedía y quien era su autor.

Desde hacía meses ansiaba aquel manuscrito, que llegaba desde el otro lado del mundo, quizás con las  palabras que necesitaba escuchar, o con un silencio perpetuo el cual no estaba preparada para asumir.

Lo admiré de nuevo, sus bordes finos, su letra redondeada, su remitente.Mi corazón latía a una velocidad inusitada.

Lo dejé sobre la mesa de madera y me di media vuelta, no podía hacerlo, no podía abrirlo, me dispuse a marcharme, pero algo me lo impidió, quizás mi curiosidad era aun más fuerte que mis miedos.

Respiré profundamente y volví sobre mis pasos, lo cogí entre mis manos y lo abrí lentamente, reconocí su letra al instante, había más de dos páginas, comencé a leer lentamente, pero no necesité leer más de dos líneas para saber que no iba a volver , dejé caer el papel  y una lagrima se deslizó sobre mi mejilla, hasta llegar a mi garganta, sentí su ardor y un dolor que no se puede describir, un dolor que te atraviesa hasta lo más profundo de tu ser, que no mata pero que te ahoga.

Respiré lentamente y salí hacia el patio exterior, me apoyé en la puerta buscando quizás un apoyo que sostuviera mis piernas y por un instante me pregunté si volvería a sonreír, si las golondrinas que volaban como si no hubiera un mañana se darían cuenta de mi presencia, de repente sentí el deseo de correr,  huir del dolor y refugiarme en algún lugar donde el desamor no fuera más que  una invención y mis lagrimas se convirtieran   en gotas de lluvia impulsadas por el viento.

Pero no hallé ni lluvia, ni viento, ni siquiera un poco de consuelo,  lo único real eran mis pies que corrían salvajes por la pradera, descalzos llenos de heridas.

En mi travesía  algo me hizo parar, tropecé y caí al suelo, casi sin aliento con mi pecho desbocado. Escuche una voz que me decía algo ilegible, que mis oídos no podían descifrar , a continuación visualice una  mano que se extendía ante mí y me ayudaba a levantarme. Entonces descubrí unos ojos que me observaban con absoluta curiosidad, su rostro no me era familiar, era un forastero quizás, sus pupilas oscuras se clavaban en las mías y sus ojos color avellana  parecían curiosos y preocupados. Observé sus labios sonrosados de los cuales comenzaron a brotar palabras nuevamente.  Me preguntaban si estaba bien, si había sufrido algún daño, pero yo seguía aturdida envuelta en mis pensamientos que me perseguían.

Yo simplemente quería seguir corriendo, no sabía hasta dónde, ni siquiera si me dirigía a un lugar concreto, notó mi impaciencia y volvió a clavarse en mis ojos, quizás buscando la respuesta que mi lengua se negaba a desvelar.

Me dijo su nombre en señal de confianza, quizás con la esperanza de que yo no me mostrase tan esquiva.

Dude por un instante pero finalmente le dije el mío y una sonrisa se dibujo en su rostro. Se ofreció acompañarme a casa, debido a la caída uno de mis pies ya no podía seguir huyendo, estaba malherido y cojeaba, así que decidí rendirme y dejar que el dolor del que huía me ahogase aunque sólo fuese por un instante, sabía que tarde o temprano desaparecía pues nadie jamás ha muerto por amor.

Charlé con aquel extraño, que me ofreció su hombro y por raro que parezca volví a reír, tras cada historia que me relataba aquel extraño una sonrisa volvía a  mi rostro, casi como un milagro.

El tiempo paso y  no sé cómo, ni en qué momento, el dolor se fugo sin más, y aquel amor, que pareció apoderarse de mi cuerpo como el más fuerte de los venenos,se evaporo, y volví a soñar…….. y la respuesta es sí, así fue como te olvidé y aprendí que nunca es tarde para volver a empezar.

 

Cuadro de Vladimir Volegov

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Autor:

Comencé a escribir con diecisiete años, recuerdo que mi hermana me animo, porque yo tenía miles de ideas pero no me atrevía a plasmarlas pero un día lo hice y desde entonces he seguido escribiendo aunque no siempre. Cada poema guarda una historia, a veces un fragmento de mi, otras veces alguien que me inspiro.Me encanta expresarme por medio de los poemas y llegar hasta otras personas. Espero seguir escribiendo durante mucho tiempo y describir los sentimientos a través de mi ventana.

7 comentarios sobre “LA CARTA

    1. Me alegra mucho que te guste mi estilo. Que coincidencia que utilizaramos la misma imagen jeje la verdad es que me encanta los cuadros de volegov son preciosos y muy románticos.Leeré tu poema y te comentaré, has despertado mi curiosidad jejeje.Un abrazo

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