CONFESIONES

Un manto gris cubre  la ciudad, la lluvia por fin ha llegado, después de tantas lunas, de tantos cielos infértiles.

El calor abrasador ha huido despavorido  de mi piel recordándome que el otoño debe llegar a pesar de mis protestas .

Las calles se visten de plata y un pequeño sabor a tristeza inunda mi garganta, mientras mis ojos  amenazan con mezclarse con las pequeñas gotas que han invadido mi ventana sin previo aviso.

El olor a tierra mojada invade mi habitación, y  mis pupilas se mezclan inevitablemente con la penumbra , puntos oscuros que aún no han aprendido a volar sobre la tempestad.

Dos rayos de sol aparecen de repente intentando hacerse paso en medio de tanta negrura, acarician suavemente a las nubes intentando llenar de vida cada tramo, cada esquina de ésta pequeña ciudad, mientras mi alma malherida intenta seguir en pie.

Alma que un día corrió salvaje por esta misma tierra que ahora se desvanece entre mis dedos, anhelando sueños que desgraciadamente habitaban en un sólo corazón.

Corazón que ahora transita agrietado por éstos muros de piedra que un día le vieron nacer, y ahora son irremediablemente testigos de su desilusión, amargura que cubre sus venas, mientras la lluvia sigue su paso recitando palabras intangibles que nadie sabe ni quiere escuchar.

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EL BARCO DE MI MEMORIA

El barco de mi memoria zarpa,  se aleja de mis espacios vacíos, huecos oscuros que un día creí llenar con mariposas, pequeños seres revoltosos que jugaban en mi interior, que me hacían cosquillas, que teñían mi rostro de una suave sonrisa, mariposas que parecían  hechas de miel, pero tan  sólo eran pequeños trozos de papel, tan frágiles como un beso al pasar.

El barco se aleja lentamente dejando  atrás miles de palabras que un día se anudaron casi por casualidad y crearon versos que ahora ya no significan nada, que tiñeron cada  atardecer de un tono blanquecino que nunca fue real.

Mi barco zarpa ligero, sin temor a la tormenta, esperando a la lluvia y al rugir de las olas, huracán hecho de sueños, esperando que  le haga revivir de nuevo y le recuerde que la travesía aún no ha terminado aunque el dolor se haya instalado en sus pequeñas velas.

 

Cuadro de Volegov

PREMIOS BLOGOSFERA 2017.

Por primera vez participo en los premios blogosfera, creo que es una manera interesante de promocionar mi blog y darlo a conocer, así que os animo a todos a participar.Un besote a tod@s, aquí os dejo las instrucciones.

Se acaba de abrir la inscripción a los premios blogosfera 2017. Se trata de un certamen que premia a los mejores autores/blogs del año 2017, según las siguientes categorías:

  • MEJOR BLOG PERSONAL
  • MEJOR BLOG COLABORATIVO (DOS O MÁS COLABORADORES)
  • BLOG CON MEJOR INTERFAZ GRÁFICA (DISEÑO MÁS ATRACTIVO)
  • MEJOR BLOG DE GASTRONOMÍA
  • MEJOR BLOG DE CINE/TV
  • MEJOR BLOG DE NOTICIAS/PERIODISMO
  • MEJOR BLOG DE VIAJES/EXPERIENCIAS
  • MEJOR BLOG DE CIENCIA/TECNOLOGÍA
  • MEJOR BLOG DE MÚSICA
  • MEJOR BLOG LITERARIO
  • MEJOR BLOG DE OPINIÓN/CRÍTICA
  • MEJOR BLOG DE ARTE/CULTURA (PINTURA, ESCULTURA, DANZA, TEATRO, ENTRE OTROS)
  • MEJOR BLOG DE SALUD
  • MEJOR BLOG DE FOTOGRAFÍA/ILUSTRACIONES
  • MEJOR BLOG SOCIAL/BENÉFICO
  • MEJOR BLOG DE ECONOMÍA
  • MEJOR BLOG DE POLÍTICA
  • MEJOR BLOG DE BELLEZA/MODA
  • MEJOR BLOG DE HUMOR
  • MEJOR BLOG DE MARKETING/EMPRENDIMIENTO
  • MEJOR BLOG DE EDUCACIÓN
  • MEJOR BLOG DE SEXO
  • MEJOR BLOG INFORMÁTICO/VIDEOJUEGOS
  • MEJOR BLOG DE RECURSOS WEB/TRADUCCIÓN
  • MEJOR BLOG DE DEPORTES

Y además se otorgan tres premios generales, independientes de la temática del blog, seleccionados de entre los candidatos a dichas categorías.

 

  • BLOGUERO DEL AÑO
  • BLOGUERA DEL AÑO
  • MEJOR NUEVO(A) BLOGUERO(A)

Tenéis las bases y toda la información en el sitio web de Premios Blogosfera.

TARDES DE SILENCIO

Se sentó una vez más frente a la ventana, mientras su mirada se perdía en el  atardecer,  en esas ultimas horas de luz  que buscan desesperadamente a la oscuridad para luego renacer.

El café humeante la devolvió por un instante a la realidad, y le recordó al inmenso mutismo lleno de acordes y fantasías que aún seguía intacto, expectante, ansioso esperando a que sus dedos le dieran la vida, como si de un escultor se tratase.

Las palabras que parecían lejanas, casi como una utopía,  volvieron, inmensas, llenas de todo y de nada. Con paso firme decidieron manchar el papel que se deslizaba inocente acariciando sus manos demasiado pequeñas para su cuerpo y que la habían acompañado en la travesía de su existencia.

Respiró un segundo profundamente y sintió como sus pulmones se hinchaban desmesuradamente, anhelando quizás un nuevo suspiro con el que acariciar el aire y a ese pensamiento que rondaba su mente, oculto, luchando por salir y hacer de la palabra poesía, y del sentimiento realidad.

La negrura iba invadiendo la estancia y se mezclaba con su pelo color azabache, que le llegaba casi por cintura  y se empeñaba en formar  pequeñas ondulaciones armoniosas, herencia de un pasado que aún vive y que permanece latente en sus venas.

Llevó sus dedos a la cara e inconscientemente acarició su cabello, buscando quizás ese verso prohibido que describiera esa imagen invisible tatuada en su espalda, que subsistía como un fantasma, como un ente esperando una oportunidad, un instante, un recuerdo, un te quiero seducido en el silencio.

Cuadro de Volegov

LAMENTOS DE OTOÑO

Caí sobre tus labios húmedos, al igual que la última hoja del árbol que debe partir en otoño, último aliento de vida que  busca sumergirse en el suave estanque de la plaza.

Charco cristalino, lleno de luz, que recibe sin pretenderlo pequeñas monedas, círculos brillantes llenos de sueños que nadie se atrevió a cumplir,  que ahora vagan sin nombre por las esquinas de esta gran ciudad, que corre tan deprisa que ni siquiera el huracán de mis pensamientos puede alcanzarla.

Me voy con tu sabor en mis venas y el silencio en mi lengua, me voy para volver en poema, en verso, en estrofa…. y contemplar este atardecer que me acompaña y que nunca descansa.

Quizás nuestros pasos ahora perdidos vuelvan al sitio de donde partieron, y susurremos esas palabras que tanto ansiamos, esas que se quedaron encerradas entre el pecho y la garganta, seres moribundos, ahora perdidos  en la cruel espiral del tiempo, que gira sin detenerse, que blanquea nuestros cabellos y nos recuerda que la primavera siempre regresa, aunque ésta vez sin nosotros, almas errantes destinadas a perderse y no encontrarse.

LA VIDA

La vida,  ese ser infiel  tatuado en nuestra frente,  que nos recorre, que nos enseñó a mirarnos sin la piel, que vive entre la garganta y el pecho y a veces en nuestras pupilas oscuras.

La vida, ese ser testigo de nuestros dedos que se acarician, que se atrapan torpemente, que se enredan temblorosos, creyendo que no hay mayor felicidad que unir tu aliento al mío.

La vida, esa tormenta que nos hace sonreír, que se derrama con la misma fragilidad que una botella al caer.

La vida, ese sueño que dibujamos cada día, creyendo que la eternidad  nos envolverá por siempre.

La vida, ese manjar tan dulce que despierta a nuestros sentidos y se deshace en nuestra lengua.

La vida,  esa hermosa primavera que florece en cada esquina sin apenas percatarnos de su presencia.

La vida, ese fruto  amargo que nace en nuestros pensamientos, y se pierde entre nuestras manos.

La vida, ese ser extraño que no se esconde, que sólo cobra sentido a tu lado.

La vida ese ser caprichoso que juega entre las sombras, que regresa una y otra vez buscando nuestros suspiros, los mismos que nos provocamos entre el silencio y el amanecer  mientras nos amamos.

 

AL OTRO LADO DE LA ORILLA

Las olas baten fuerte, suspiran, se deslizan, e intentan apresar sin éxito a la dura roca, que habita al otro lado de la orilla. A ese ser oscuro, frío e inmóvil, que permanece inmune y a veces impasible, que rechaza cualquier abrazo, tan rebelde que desafía al tiempo y a los suspiros que quiebran al silencio.

Las olas aclaman su nombre y aúllan al cielo creando esa melodía extraña que me encoge el alma, que traspasa mi piel devorando mis recuerdos y a ese sabor a sal que aún intenta sobrevivir entre mis labios. Pequeños habitantes de mi cuerpo, que una vez fueron libres y recitaron poemas al firmamento esperando un milagro, un sueño, una esperanza.

Los mismos que ahora vagan creando versos con el poco aire que aún habita en mi pecho y tejen palabras en mi mente, letras heridas, salvajes luchando por sobrevivir en este trozo blanco de papel, empapado e ilegible que atrapa a mis pensamientos y que como el mar, testarudo y estrepitoso sigue soñando con rozar a la vieja roca que permanece inalterable al otro lado de la orilla.